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La respuesta más adecuada sería: los niños necesitan moverse para desarrollar sus habilidades motrices básicas (gatear, andar, correr, saltar, lanzar, atrapar, trepar …) y en su adolescencia deben continuar el camino consiguiendo adquirir habilidades especificas (habilidades que se requieren para la dedicación a actividades físicas o deportes). Y, muy importante, durante toda su etapa de crecimiento crear una buena consciencia corporal.

Desgraciadamente, hoy en día, nuestra vida sedentaria, y el tiempo que pasamos con malas posturas delante de la televisión, ordenador, tablet, móvil …nos impide seguir hábitos corporales saludables, esto lleva a los adolescentes a tener deficiencias motrices y malas posturas y, como consecuencia, obesidad, problemas físicos y dolores de espalda a muy temprana edad.

 

Es por ello que, hoy más que nunca, necesitamos centrar la educación física del niño en ejercicios y juegos que les inculquen, desde pequeños, buenos hábitos de movimiento y postura. Si lo hacemos de forma adecuada, este aprendizaje quedará en su mente y cuerpo para siempre.

Podríamos decir, enseña al niño a moverse para que de adulto no se pare y lo más importante crear hábitos de vida saludable.

El método Pilates juega un papel fundamental en el desarrollo del niño, pues ayuda a la reeducación postural, a la ergonomía del movimiento y a la mejora de la salud.

Pilates es una actividad donde se trabaja, de forma homogénea, el desarrollo muscular del cuerpo, evitando desequilibrios por patrones erróneos de movimiento y la ejecución de ejercicios repetitivos.

Mayor fuerza, equilibrio, elasticidad, coordinación, agilidad, consciencia corporal, son algunos de los beneficios que obtendremos con la práctica del Pilates, consiguiendo que el niño desarrolle, y consiga, una adecuada evolución corporal y mental.

 

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